Las ventanas forman parte de lo que se denomina técnicamente "carpintería exterior", que engloba todos los elementos de carpintería que se colocan en los huecos de la fachada.
Para favorecer la renovación del aire, la vivienda debe ventilarse periódicamente mediante la apertura de las ventanas.
Deben evitarse los cierres violentos que puedan dañar la carpintería y los herrajes.
2.4.1. Conservación y mantenimiento
Es muy importante limpiar periódicamente la acumulación de suciedad que pueda obstruir los orificios de desagüe existentes en la parte inferior del marco de las ventanas. Deben limpiarse también los carriles de las ventanas correderas.
No se modificará la carpintería ni se colocarán acondicionadores de aire sujetos a la misma, sin que esta operación sea previamente aprobada por un técnico competente.
Cada cinco años o antes si se aprecia falta de estanqueidad, roturas o mal funcionamiento, se debe inspeccionar la carpintería, reparando los posibles defectos. Los herrajes deben lubricarse anualmente.
Para la limpieza normal de la carpintería de aluminio o PVC, se emplearán balletas suaves o esponjas que no rayen la superficie y agua con jabón o detergentes neutros diluidos en agua; nunca productos abrasivos. Después se enjuaga con agua limpia y se seca con un paño para evitar que el detergente afecte a la carpintería.
Se revisa cada 10 años el estado de la masilla, silicona o cordón de neopreno de sellado, sustituyéndolos en caso de pérdida de estanqueidad.
Para la limpieza de los vidrios se recomienda evitar el uso de productos abrasivos.
Evite accionar las persianas bruscamente; nunca las deje caer de golpe, pues pueden producir roturas en las láminas o descolgar el eje de las mismas.
Cada tres años se realizará una revisión de las persianas, reparando los defectos que puedan detectarse. Para su limpieza se recomienda utilizar una balleta suave con una solución de detergente neutro, aclarando con agua. Nunca utilizar productos abrasivos.
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