El sistema de calefacción y agua caliente se realiza con energía eléctrica, mediante acumuladores de calor, teniendo contratada la tarifa nocturna con el proveedor correspondiente.
La totalidad de la energía eléctrica que se necesita se consume durante la noche, ya que el precio de la electricidad es más barato. En este tiempo se acumula el calor que se va a necesitar durante todo el día mediante el calentamiento de unos ladrillos cerámicos especiales, a través de una resistencia eléctrica. El calor almacenado de esta manera se va liberando progresivamente a lo largo del día.
El agua caliente sanitaria se almacena en un depósito dotado de resistencia eléctrica para producir calor. Este calentador puede estar conectado a una instalación con tarifa nocturna y calentarse por la noche a una temperatura superior a la de su utilización, y mezclarse con agua fría a la salida del equipo y antes de entrar en la red de distribución de agua caliente sanitaria.
2.8.1. Instrucciones de uso
Los radiadores no deben cubrirse con ropa o con otros objetos, principalmente por dos razones: bajaría la producción de calor de los mismos y pueden causar un incendio.
El uso de la calefacción durante el invierno puede provocar un descenso de la humedad del aire en la vivienda, lo que, en algunos casos puede provocar en los usuarios ciertas molestias de irritación de ojos, nariz y garganta. Para evitar este efecto pueden situarse una serie de recipientes con agua en las proximidades de los radiadores, reponiendo su contenido a medida que se produzca la evaporación.
La temperatura ambiente regulada en los termostatos debe ser fijada a un valor máximo en trono a los 20 º C, idóneo para los efectos de confort.
Para renovar el aire por la mañana durante la limpieza, es suficiente con 10-15 minutos, no deben dejarse las ventanas abiertas durante más tiempo, puesto que volver a calentar la casa supondría un coste innecesario.
En caso de ausencia relativamente larga de la vivienda, es conveniente tener la calefacción desconectada. Para ausencia cortas (como el fin de semana, etc) es recomendable no desconectarla. Dejar los termostatos a una temperatura en torno a los 14º C y las compuertas de regulación cerradas. Así podrá disponer de calefacción a su regreso de forma más rápida y económica.
La utilización de la calefacción debe ser tal que no deje enfriar demasiado la vivienda entre encendido y encendido; es preferible tener la calefacción conectada durante largos periodos de tiempo con el termostato más bajo, que desconectar y conectar frecuentemente la instalación.
La temperatura de utilización del agua caliente debe fijarse en torno a los 45º C, sin superar nunca el valor de 50º C.
No debe utilizarse más agua caliente de la necesaria; los grifos no deben permanecer abiertos mientras realiza otras operaciones, ni deben abrirse por completo sin ser necesario, sobre todo si la presión del agua es alta.
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