El edificio, como cualquier bien material, está sometido a una serie de riesgos, por lo que es conveniente contratar un seguro que cubra los riesgos de cualquier accidente. El presidente, a la hora de contratar o cancelar una póliza de cobertura de daños materiales, es conveniente que pida ofertas a varias empresas, analizando cuidadosamente precios y coberturas ofertadas, así como franquicias deducibles en caso de siniestro.
Los daños materiales más habituales en el edificio son:
• Incendio
• Explosión
• Producción de humo, sin que haya llamas
• Daños producidos por impactos de vehículos
• Errores de la instalación de extinción
• Derrame de líquidos
• Daños por aguas, lodos o llamas
• Tempestades y vientos
• Actos de vandalismo
• Nieve, lluvia
• Terremotos y movimientos sísmicos
• Actos de terrorismo
Los eventos antes citados, pueden ocasionar una serie de gastos, que también se pueden prever, tales como:
• Trabajos de salvamento
• Coste de los servicios de extinción de incendios
Otra serie de riesgos que pueden cubrir las compañías aseguradoras son:
• Daños por robo
• Rotura de cristales
Todos estos riesgos son cubiertos por las aseguradoras aplicando una franquicia por cada persona asegurada, por lo que es conveniente aplicar un fondo para asumir la posibilidad de incurrir en estos costes. La prima del seguro será abonada por cada propietario en función de su cuota de participación.
|